>>>Naturaleza a lo bestia: paisajes australianos infinitos

Naturaleza a lo bestia: paisajes australianos infinitos

La naturaleza de Australia lo abarca todo. Desde la Gran Barrera de Coral, la más grande del mundo, pasando por el ancestral desierto de Uluru, hasta las remotas islas meridionales, llenas de canguros y koalas.
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adar junto a ballenas minke enanas, explorar un antiguo volcán en mitad del mar, dejarse embestir por las olas del Pacífico sur sobre una tabla de surf, pasear en 4×4 al lado de focas o navegar entre dos cataratas son aventuras comunes en el vasto paisaje australiano. Con 550 parques nacionales y 15 maravillas declaradas Patrimonio Mundial, la naturaleza en Australia está presente allá donde vayamos y ofrece experiencias increíbles.

Doce Apóstoles, Australia
Foto:
Doce Apóstoles (Victoria)

El viento, la lluvia y las gigantescas olas del océano Antártico llevan millones de años esculpiendo de manera implacable los famosos Doce Apóstoles. Estos ocho pilares de piedra caliza, de hasta 45 metros de altura, emergen en el Parque Nacional de Port Campbell y forman parte de la Great Ocean Road, la carretera que traviesa esta costa desde Geelong hasta Portland. Agencias como Go Ride a Wave ofrecen experiencias de kayak, rappel y, por supuesto, clases de surf para cabalgar este indómito oleaje.

Ayers Rock en Uluru
Foto: Corey Lepold/Visualhunt.com
Uluru (Territorio del Norte)

La enorme masa granítica Ayers Rock, que se eleva más de 300 metros sobre una escalofriante explanada, es una de las imágenes más icónicas de Australia. Situada en Uluru –en el corazón del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta– este paisaje desértico está invadido de espiritualidad recogida en las historias del ‘Dreamtime’ (Tiempo del Sueño), un conjunto de leyendas aborígenes que explican su concepción del mundo. Hay varias maneras de aventurarse en la majestuosidad de este desierto: en helicóptero, en globo aerostático, en una motocicleta Harley-Davidson, o en camello.

Whitehaven Beach
Foto: Tourism Whitsundays
Gran Barrera de Coral (Queensland)

Es el organismo vivo más grande del mundo, con más de 2.900 arrecifes de coral y 900 islas. En total, 2.300 kilómetros donde ver nacer a las tortugas –en la isla de Lady Elliott–, o bucear entre especies que van desde anémonas a ballenas jorobadas de 100 toneladas. La isla de Whitsunday es uno de los lugares más bellos para sumergirse en esta frágil maravilla natural. Allí se encuentra Whitehaven Beach, una de las playas más fotografiadas de Australia, donde las arenas giran y se mueven con la marea.

Selva tropical Kuranda
Kuranda (Queensland)

Conocida como la ‘aldea de la selva’, lo más divertido de Kuranda son los desplazamientos. Skyrail Rainforest Cableway es la mejor manera para ir o volver a este pequeño pueblo. Es uno de los teleféricos más largos del mundo, con un recorrido de 7 kilómetros y medio sobre un impresionante bosque tropical con puentes y túneles de 135 años de antigüedad. Incluye maravillas como las cataratas Barron, con una caída de 265 metros. La ida o la vuelta se puede combinar con un ferrocarril panorámico.

Vista de Cataratas Horizontales
Talbot Bay (Australia Occidental)

Según Sir David Attenborough es “la maravilla natural más inusual de Australia”. En la región Kimberley –al oeste del país– surgen las cataratas horizontales de la cordillera McLarty, millones de litros de agua marina que caen en dos sentidos diferentes a través de un estrecho desfiladero. Este fenómeno oceánico, provocado por uno de los cambios de marea más altos del mundo, se puede observar de cerca desde un barco que atraviesa el desfiladero.

Canguro en la playa de Isla Canguro
Isla Canguro (Australia Meridional)

Los canguros son solo uno de los 18 mamíferos nativos con los que cruzarse en esta isla del sur de Australia, la tercera más grande después de Tasmania e isla Melville. Las focas y los leones marinos de las playas de Seal Bay, se visitan en 4×4. Y en Hanson Bay Wildlife Sanctuary es posible ver de cerca a los koalas. Un paisaje salvaje lleno de escarpadas formaciones rocosas, cuevas subterráneas, y playas y bahías donde practicar snorkel, buceo y pesca.

Pirámide de Ball
Pirámide de Ball (Tasmania)

Como un fantasma entre nubes y espuma en medio del océano Pacífico, surge este trozo de roca afilada con forma de pirámide. Con más de seis millones de años de antigüedad, este islote era un volcán que formó parte del antiguo continente sumergido de Zealandia. Para visitarlo lo mejor es tomar un barco desde la isla de Lord Howe, a 22 kilómetros, para después adentrarse en este territorio de montañas de basalto cubiertas de vegetación que se explora en vertiginosas rutas de trekking.

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