>>>La mejor fiesta de la tierra
Foto: ©Shanna Jones

La mejor fiesta de la tierra

Una vez al año, en mitad del desierto sudafricano, se monta una ciudad efímera dedicada al arte en la que la única premisa es divertirse. En AfrikaBurn no hay reglas.
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ás de 16.000 kilómetros separan los desiertos de Tankwa Karoo National Park (Sudáfrica) y Nevada Black Rock (Estados Unidos). ¿Qué une a estas dos regiones tan lejanas? Lo primero, su clima semi-desértico. Lo segundo, son escenario de dos de los festivales más ‘salvajes’ del planeta: Burning Man (el original) y AfrikaBurn (versión sudafricana). Una vez al año, miles de personas acuden a estas ciudades temporales en mitad de la ‘nada’ para dar rienda suelta a su creatividad y para pasarlo bien. Muy bien.
AfrikaBurn tiene un espíritu aperturista, sin restricciones.
Foto: ©Shanna Jones

Diez años de AfrikaBurn

Cada año AfrikaBurn se articula en torno a un tema central. En esta edición es X, como número romano que indica el diez y como la letra que representa un resultado desconocido. Un homenaje a la décima edición del festival, reflejo del pasado y de lo que está por venir.

Todo comenzó en una playa de San Francisco en 1986 cuando un grupo de amigos se reunió para celebrar el solsticio de verano. Como final de fiesta, quemaron una figura de un hombre hecha de madera. Así nacía Burning Man. En los 90 el festival tomó tal dimensión que tuvo que trasladarse a una ubicación más ‘despejada’: el desierto de Nevada. Desde entonces, la asistencia media ronda los 70.000 ‘burners’ (así es como se conoce a los participantes del festival) y las entradas suelen esfumarse en minutos, dejando atrás el secretismo que caracterizaba a este festival en los primeros años. De hecho, se acusa a ciertos gurús de Silicon Valley de haber desvirtuado el festival, desplegando auténticas mansiones temporales en el desierto.
La historia de AfrikaBurn es más reciente. El primer festival realizado en suelo sudafricano data de 2007. De menores dimensiones, el ‘hermano pequeño’ de Burning Man mueve en torno a un 10-15% de público respecto al evento americano. Aunque cada año atrae a más visitantes, y de nacionalidades más dispares. La edición de 2016 tendrá lugar del 25 de abril al 1 de mayo en Tankwa Karoo National Park, a unos 300 kilómetros al norte de Ciudad del Cabo. Cada participante recibe un pasaporte con un mensaje muy claro: “Baila, disfruta, grita, chilla, da volteretas, brinca desnudo y aúlla a la luna libremente y sin miedo”.
Algunas de las obras de arte a gran escala se trasladan a entornos urbanos una vez finalizado el festival.
Foto: ©Ludovic Ismael

Entorno adverso

Las noches en Tankwa Karoo suelen ser muy frías, mientras que durante el día es fácil alcanzar los 40ºC (a la sombra). Hasta este desierto se llega tras atravesar un camino de arena de más de 100 kilómetros sin ningún rastro de civilización.

El dj londinense Ali B, que estuvo en AfrikaBurn en 2011, define el festival como “la mejor fiesta en la Tierra”. La premisa es simple: una ciudad temporal dedicada a cualquier expresión artística que puedas imaginar –y las que no, también–. Triunfan disfraces, ‘performances’ y vehículos ‘mutantes’ para moverse por el campamento. La organización únicamente provee de hielo a los participantes, el resto de necesidades (comida, bebida, cama) depende de cada ‘burner’. No hay vendedores, tampoco patrocinadores. Fue creado por una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es coordinar este evento una vez al año. Para esta décima edición se han puesto a la venta unas 11.000 entradas. El campamento temporal se volverá a instalar en torno a una figura central que arde como final de fiesta. AfrikaBurn es resultado de la expresión artística de una comunidad de voluntarios. Sin reglas, pero con once mandamientos. Entre ellos: participación, intercambio de regalos y respeto al medio ambiente, lo que supone no dejar ningún residuo para que el desierto vuelva a ser eso, desierto.
El vestuario y el atrezo parecen propios del rodaje de una película.
Foto: ©Ludovic Ismael

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