>>>Kumano Kodo, el ‘camino de Santiago’ japonés

Kumano Kodo, el ‘camino de Santiago’ japonés

Lleva siglos recibiendo a peregrinos de todo el mundo. Es la ruta espiritual de Japón, donde los caminantes adoran montañas mientras persiguen miles de santuarios.
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ejos de la tecnología, la velocidad y las multitudes de los grandes núcleos urbanos de Japón surge Kumano Kodo, una fascinante ruta sagrada donde milenarios senderos conducen a santuarios sumergidos en las profundas montañas de la península de Kii. Junto el Camino de Santiago –con el que está hermanado– son las dos únicas rutas reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Consideradas durante siglos como un lugar espiritual donde habitaban los dioses, las montañas de Kumano se elevan hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar. Un paisaje descomunal de bosques llenos de cascadas y gigantescos árboles de alcanfor que salvaguardan los caminos que conducen hasta sus tres santuarios sagrados conocidos como Kumano Sanzan: Hongu, Hayatama y Nachi. En funcionamiento desde el siglo XII estas rutas fueron recorridas por ‘la marcha de hormigas de Kumano’, grandes grupos de personas que acudieron a los santuarios, desde Kioto y Osaka, durante siglos. Cada año cientos de miles de peregrinos y turistas siguen llegando a esta zona sagrada que cuenta con más de 3.000 monasterios repartidos entre sus montañas.

Templo Nachi Taisha en Kumano Kodo
Una de las imágenes más famosas es la del templo Nachi Taisha con las cascadas Nachi de fondo, las más altas de Japón con 133 metros de altura.

Kumano Kodo no es solo el silencio aislado mientras se camina a través de túneles verdes de cedros de 800 años de edad, crestas que asoman entre claros del bosque y valles distantes pintados de niebla. Es también un viaje espiritual que se repite en el tiempo. Caminar junto a las ruinas de antiguas ‘hatago’ –posadas o casas de té–. Pisar rocas, raíces, musgo y pedazos de madera. Y entrar en los cientos de templos ‘oji’ (templos secundarios) para consagrar hitos naturales de la zona, ya sea un árbol antiguo o una cascada majestuosa: se arroja una moneda (5 yenes) en la caja de donaciones frente al altar, se toca una campana, se hace una doble reverencia y se aplaude dos veces. Luego se vuelve al camino.

Rituales que se llevan haciendo desde el periodo Heian (794-1192), cuando la corte y la casa imperial de Japón partieron en busca del cielo en la tierra en un viaje que les llevaría desde la antigua capital de Kioto a las remotas regiones montañosas de Kumano. Hoy en día muchos caminantes siguen vistiendo kimonos heian –que se alquilan en la casa de té Daimon-zaka Chaya–, mientras recorren los senderos entre el misterio y las leyendas del culto Shinbutsu-Shugo. Una serie de creencias, vinculadas al sintoísmo y al budismo, que defienden la búsqueda y el derecho a la felicidad a través de la conexión con los espíritus de la naturaleza (‘kamis’).

Estatua Gyuba-doji en Kumano Kodo
La estatua Gyuba-doji, ubicada en el paso Hashiori-toge, es uno de los símbolos de Kumano Kodo.

La red de senderos no tiene punto oficial de inicio ni un orden establecido, lo que permite libertad de movimiento y diferentes niveles de dificultad en caminatas que duran desde unas horas a varios días. De las siete rutas sagradas la más popular es Nakahechi o ‘ruta imperial’, en uso desde el siglo X. Un recorrido que comienza al atravesar Takijiri-oji –puerta espiritual para adentrarse a Kumano Kodo– y termina en el santuario Hongu Taisha, el más importante de los tres grandes templos al que se llega a través del gigantesco torii de Oyunohara, el más grande de Japón con 34 metros de alto y 42 metros de ancho.

Torii de madera en Kumano Kodo
Los ‘shimenawa’ están por todo el camino, son tiras de papel con forma de rayo que se colocan en lugares sagrados para protegerlos.

Algunas paradas importantes pasan por Takahara, ‘la aldea de la niebla’, un pueblo suspendido en una montaña rodeada de nubes, o Chikatsuyu, una pequeña ciudad con estupendos riokan. Posadas donde los peregrinos apoyan sus palos de bambú y reposan los pies cansados en el agua de los ‘onsen’, como el famoso baño de Tsuboyu –en la localidad de Yunomine Onsen– el más antiguo del camino con 1.800 años de historia. Lugares que se han mantenido a salvo en el tiempo y que, junto con los espíritus del bosque, siguen ayudando a los caminantes a finalizar las sendas. Se dice que los que soporten el desafío físico de Kumano Kodo, alcanzarán poderes espirituales.

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