>>>Gastronomía sin límites en Jerusalén
Foto: Turismo Jerusalén

Gastronomía sin límites en Jerusalén

Es la tierra prometida para los paladares más exigentes. En una ciudad con algunos de los sabores más excitantes y experimentales de Oriente Medio, lo difícil es elegir dónde comer (y cuándo parar).
J

erusalén tiene muchas historias que contar, y muchas de ellas se cuentan a través de sus puestos de comida callejera. Como los carritos repletos de los tradicionales bagels alargados, cuya receta solo se encuentra en los corazones de los vendedores ambulantes. “Mis habilidades culinarias no las adquirí a través de la educación formal, sino por mantenerme cerca de mi abuela y vagar por los diferentes sabores y aromas de las calles de Jerusalén”, cuenta Assaf Granit, uno de los chefs de Machneyuda. Es uno de los restaurantes que ha cambiado la escena gastronómica de la ciudad, elevando la sencillez de la comida callejera a categoría gourmet. Todo gracias a una innovadora propuesta que fusiona sabores mediterráneos con condimentos y especias de Oriente Medio.

Restaurantes locales, comida en puestos ambulantes y cocina contemporánea conviven entre la Ciudad Vieja, el centro urbano y las áreas del mercado de Mahane Yehuda. Allí se disfrutan desde los clásicos platos tradicionales, como el hummus, el falafel y el ‘shawarma’ (carne con una envoltura de pan de pita junto con verduras), hasta hamburguesas ‘kosher’, platos veganos o pasteles de la región de Georgia, reflejo del origen multicultural de la ciudad, con influencias de África, Europa Central, Rusia, Kurdistán, Irak, o Turquía.

Platos en restaurante ANNA
El menú kosher de ANNA se centra en el pescado y, aunque omite la carne, sí incorpora productos lácteos.
Foto: Anna Restaurant

Las reglas kosher

Los judíos practicantes siguen una serie de normas al cocinar: no consumen productos derivados del cerdo; los mamíferos y las aves se sacrifican por separado; y la carne y los productos lácteos no pueden mezclarse. Además, la leche se reemplaza por una de origen vegetal.

Esta peculiar mezcla étnica se concentra en el famoso mercado de Mahane Yehuda. Su ambiente bullicioso congrega a grandes grupos que se agolpan en los bares para beber vino israelí. Algunas paradas obligatorias del mercado son Azura, con exquisitos platos de influencia turca, iraquí y africana cocinados a fuego lento y servidos a la manera asiática (todos juntos); y Burger Market, con las mejores hamburguesas ‘kosher’ gourmet de la ciudad, hechas con carne de la más alta calidad y servidas en bollos recién horneados.

 

Junto al mercado surge el celebrado Machneyuda, convertido en uno de los restaurantes más populares de todo Israel (hay que reservar con dos semanas de antelación). Capitaneado por los famosos chefs Assaf Granit, Yossi Elad y Uri Navon, el local es una especie de fiesta callejera, desordenada y caótica, donde personal e invitados bailan en las mesas mientras la música suena y la comida se elabora en la cocina, que es totalmente visible. El menú, formado por platos que representan el lado alegre y moderno de la cocina israelí, cambia a diario dependiendo de los productos disponibles en el mercado de Mahane Yehuda. Algunos de sus clásicos son: ‘chamshuka’ (una fusión de carne picada y hummus), linguini negro con cangrejo, o pastel de sémola.

Carro con bagels en Jerusalén
Los clásicos bagels (‘baygaleh’) de Jerusalén tienen un toque ligeramente dulce.

Para una experiencia más relajada sin salir del centro, hay que hacer una reserva en ANNA, uno de los locales más queridos de la ciudad. Situado en el último piso de la villa donde vivió y trabajó la pintora Anna Ticho, es un restaurante con un menú italiano y ‘kosher’. Sus platos comparten el gusto italiano e israelí por la frescura y la simplicidad.

Chef en la cocina del restaurante Azura
El nombre del restaurante Azura proviene de uno de sus platos estrella: berenjena con carne picada y especiada con canela.
Foto: Garofalo.Christina/Visualhunt.com

La búsqueda de sabores más tradicionales desemboca en las sinuosas calles de la Ciudad Vieja. Allí encontramos joyas culinarias como Al Baghdadi Kebab, uno de los kebabs más memorables, o The Eucalyptus, cuyo chef Moshe Basson sirve una versión moderna de recetas de Oriente Medio (pollo relleno de higos, o berenjena asada al fuego rociada con un jarabe de granada) inspirándose en textos bíblicos.

El broche final lo ponen los dulces. A solo unos minutos de Machneyuda, Mousseline es famosa por los aventureros e inusuales sabores de sus helados, que van desde el azafrán o el sésamo negro hasta la albahaca o el wasabi. En Ja’far Sweets, situado en el mercado islámico de la Ciudad Vieja, sirven –desde 1951– los populares ‘kanafeh’ (pasteles de fideos rellenos de queso azucarado). No hay mejor forma de darle un dulce final a un viaje por Jerusalén.

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