>>>El Woodstock del jazz y el blues
Foto: New Orleans Jazz & Heritage Festival

El Woodstock del jazz y el blues

Cada año más de medio millón de personas se acercan a Nueva Orleans para dejarse contagiar del swing de su macrofestival. Más de 130 artistas se subirán a sus escenarios.
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ás que un desfile de músicos, el New Orleans Jazz & Heritage festival de Shell, es un encuentro de raíces y sonidos nuevos, de pabellones de comida criolla y cajún, de artesanos indígenas que han crecido a orillas del gran Missisipi, e incluso de fantasmas como Louis Amstrong. Su voz aterciopelada siempre está presente en las calles del barrio francés por las que recogía chatarra cuando era niño.
En un mismo plato de la comida criolla de Nueva Orleans se pueden incluir langostinos, arroz, salchichas italianas o maíz.

El arte criollo de Nueva Orleans

El festival contará con el pabellón Lousiana Folklife Village donde se podrá apreciar la influencia indígena y criolla (descendientes de franceses y españoles) en la artesanía de la región: acordeones o piraguas tallados en madera de cedro, así como las forjas de hierro de los balcones que engalanan el barrio francés.

El nacimiento del festival, como el del jazz, tiene su propia leyenda. En 1970 Mahalia Jackson, llamada también la madre del gospel, estaba en la Plaza Congo, la misma donde los esclavos tocaban sus tambores en los albores del jazz, mientras se acercaba la Eureka Brass Band seguida de una multitud. Alguien le dio un micrófono y como si fuera un musical se puso a cantar al ritmo de la banda. Fue el chispazo inicial de un festival al que asistieron más músicos que espectadores. Ahora el hipódromo donde se realiza el evento desde hace cuatro décadas, se queda corto.
Los peregrinos llegan de todos los rincones del mundo, sobre todo de las mecas del jazz como Nueva York y Chicago y donde Nueva Orleans evoca el aura de una madre a la que hay visitar de vez en cuando. El impacto económico del evento supera los 300 millones de dólares, una cifra que la ciudad espera con ansia desde que el huracán Katrina inundara la ciudad en 2005 y provocara el éxodo de casi la mitad de su población.
Nueva Orleans es la cuna de músicos legendarios como Louis Amstrong, Harry Connick Jr. O Wynton Marsalis.
Foto: Ken Durden/ Shutterstock.com
Este año se celebra del 22 de abril al 1 de mayo y el programa incluye nombres como Stevie Wonder, Pearl Jam, Red Hot Chili Peppers, Van Morrison, Elvis Costello, Beck, Steely Dan, J. Cole, Maxwell, entre otros. No todo es jazz, el rock y el pop también están invitados así como el blues, el góspel, los ritmos caribeños, el rap y todos los géneros relacionados con la historia de la ciudad. El festival contará con cinco escenarios y dos grandes zonas dedicadas a la artesanía y a la gastronomía del estado de Louisiana.
El festival de Nueva Orleans también se vive en sus bares y clubes. The Spotted Cat Music Club es uno de los clásicos de la calle de los franceses.
Foto: NewOrleansOnline.com
Más allá del recinto también hay música. Bandas noveles o músicos curtidos salen a las calles a improvisar melodías con bajos y trompetas gastadas. Como siempre el jazz se arremolina en el barrio francés pero durante el festival los músicos locales se sienten inspirados y quieren demostrar nivel. Sólo hay que asomarse a sitios como The Spotted Cat Music Club, The Three Muses, Buffa’s Lounge o los veteranos Maple Leaf Bar y Snug Bar, el más viejo y mítico. Allí todo es sudor, martinis y largas sesiones de jazz.
Hay quienes recuerdan el paso de Amstrong por aquellas calles como un ángel exterminador que se abre camino con su trompeta. Ni la pobreza ni el racismo ni la esclavitud que padecieron sus abuelos lo detuvieron. Su ‘What a wonderful world’ siempre suena en el festival como un himno.

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